Potencia, eficiencia, ruido e instalación: los criterios que marcan la diferencia.
Sobredimensionar un equipo es tan malo como quedarse corto: provoca ciclos cortos, más consumo y menos confort. El cálculo debe considerar superficie, orientación, aislamiento y ocupación.
Fíjate en la eficiencia estacional (SEER y SCOP) y en el nivel sonoro de la unidad interior, especialmente en dormitorios.
La instalación es determinante: un buen vacío, distancias correctas y desagües bien ejecutados evitan la mayoría de averías prematuras.
