Saltos frecuentes del diferencial, olor a quemado o falta de protecciones: cuándo conviene renovar el cuadro.
El cuadro eléctrico es el corazón de la instalación. Cuando se queda corto, aparecen síntomas claros: saltos repetidos del diferencial, calentamiento, olor a quemado, ruidos o ausencia de protecciones diferenciales.
Las instalaciones antiguas suelen tener pocos circuitos, lo que provoca que una avería deje sin luz toda la vivienda. Renovar el cuadro permite separar circuitos y añadir protección contra sobretensiones.
Una renovación se ejecuta habitualmente en pocas horas y mejora de forma inmediata la seguridad del inmueble.
